¿Por qué es tan difícil ser saludable?

November 19, 2013 Año1 No.5, Negocios y estrategias

restaurantes*Fotografía Esteban Mendoza.

En el mundo ha tomado cada vez más fuerza el tema de ser saludable, comer sano sin tantas grasas, azúcares, ni harinas. Las personas conocen ampliamente los efectos nocivos del cigarrillo, el alcohol, la cafeína y otros estimulantes. No soy ajena a ello, ya que asesoro una organización en esos temas y el compartir con nutricionistas te hace tomar más conciencia de la importancia de una alimentación y una vida sana.

Es así como empiezo a buscar unas medias nueves, un desayuno y un almuerzo saludable, fuera de casa.

Empieza mi recorrido por diferentes lugares donde venden comida. Cuando tengo sed se me antoja tomar un jugo natural sin azúcar y empieza mi travesía… Los tenderos me ofrecen jugos embotellados, les aclaro que son refrescos con mucho azúcar y colores artificiales. Con pena me dicen que no tienen lo que busco. Afortunadamente cada cierta cantidad de cuadras hay una panadería de barrio en la que venden desayunos con… JUGO DE NARANJA NATURAL. Así es como llego a uno y me siento a esperar que expriman la fruta (no siempre con cumplimiento de BPM), pero a estas alturas el hecho de beberlo ya es toda una victoria.

La cuestión empieza a complicarse cuando quiero un almuerzo balanceado y no dispongo de tiempo, ni de mucho dinero. Tengo que optar por un domicilio, o por ir al lugar más cercano o el que ofrezca algo que pueda comer rápidamente. Y los almuerzos que mejor responden a esas variables son algunas comidas rápidas como la pizza, el perro caliente, las mazorcadas y las salchipapa.

Como no tengo tiempo, no puedo ponerme a buscar el sitio más adecuado. Como no tengo mucho dinero, no puedo ponerme demasiado exigente y como he llevado mis ganas de comer al extremo, ¡quiero algo de comer y lo quiero lo más pronto posible!

Así es como me veo comiendo malsanamente otra vez, lo máximo que puedo decir es –No tanta salsa, señor.  No tengo tiempo para esperar un jugo, así que accedo a un refresco y consumo una taza de azúcar refinada y diferentes colorantes, como la tartazina que me alborota mis alergias.

Además, mi compromiso con el medio ambiente también se deteriora al decir “Para llevar”, porque la suerte de empaques en las que guardan la comida son icopor o polipropileno, aluminio y plástico.

Consumo lo obtenido con una rapidez propia de un animal hambriento civilizado y afanado. Me como el almuerzo en pocos bocados, si acaso mastico, paso rápido con el refresco y me alisto para la reunión.

Los efectos del afán se ven, me da sueño, siento llenura y  a la vez me parece que en realidad no he comido, porque no disfruto la comida.

Es evidente que aún el comercio no está muy preparado para un cambio hacia una vida saludable y los tiempos y las exigencia para quienes vivimos en la ciudad, tampoco.

Queda la inquietud, ¿cómo lograr una vida saludable para todos en la ciudad con productos que respondan a las exigencias de tiempo y dinero de los consumidores?¿Algún emprendedor que tenga una idea?

Editora

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Nadia Rojas, comunicadora social, especialista en entornos virtuales de aprendizaje. Ha participado en diferentes proyectos de comunicación-educación y actualmente trabaja en arquitectura de información y corrección de estilo para varias instituciones. “Me encanta aplicar tres pilares que ha permitido internet, crear información, compartir y construir conocimiento a partir de la conexión con otros, sus saberes y experiencias”.

 

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Comentarios (1)

 

  1. Ahora el árticulo, !porqué es conveniente comer saludable a pesar de lo dificil! No voy a llenar la alcancía.

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